Modo de Empleo

Este blog no se lee de arriba a abajo,
No estás leyendo versos, sino cartas,
Stewart o Caronte, quien reparta
que ponga la etiqueta a su trabajo.

Así, primero clica en "etiquetas"
y tendrás las epístolas juntitas.
¿leer de carrerilla? ¡quita, quita!
un lío, un error craso, una puñeta.

Ya ves, este es un blog con instucciones
de uso, síguelas, no es tan complejo,
tampoco hay que agitar antes de usar.

El tema es divertirse, ¡qué cojones!
si pasas y al salir estás perplejo,
ya sabes, tu deber es opinar.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Que tu silencio es ruido

El caso es que la radio a veces falla,
y claro sin las ondas vivo ciego,
no se libró batalla donde el fuego
no fuera el corazón de la batalla.


Cuando te callas para hablarme luego
me pongo la coraza antimetralla,
lo malo es cuando entrego la medalla
y calla la razón y luego el ego.


¿Entiendes ya que tu silencio es ruido?
que no es que tú no hables... es mi oído
que estuvo enfermo y con el alma mustia.


Ahora que volví, tu verborrea,
me calma, me sosiega, me recrea,
y arranca de mi piel cualquier angustia.

lunes, 25 de julio de 2011

cenizas

Para decir adiós, mejor no hables,
no sea que equivoques el sentido,
y otorgues al adiós valor de olvido
y el daño sea al fin irreparable.

Para decir adiós no digas nada,
no sea que el destino no esté escrito,
y adiós se vuelva "ven, te necesito"
y encuentres que mi puerta está cerrada.

Si vas a pronunciar la despedida
sopesa bien si cabe en esta vida
tu llanto, porque no habrá marcha atrás.

No me digas adiós si es hasta luego,
no apagues los rescoldos de este fuego,
la ceniza no vuelve a arder jamás.

Para decir adiós

Para decir adiós no gastes baba,
bien sabes que volverás a mi puerta,
va a ser mejor que la dejes abierta,
sabes que no tengo timbre ni aldaba.

Para decir adiós, como pensaba,
es preferible que te hagas la muerta,
calla tus gritos, no inventes reyerta,
da media vuelta y no te hagas la brava.

Sabes que quien te habla no se equivoca,
si callas hoy, cuando vuelvas altiva,
ese perdón no lo habrás de pedir.

Para decir adiós no abras la boca,
ciertas palabras no valen saliva,
guarda silencio si tratas de huir.

Adiós dirás

Y si es que ya la llama está extinguida
y no quedan rescoldos ni calor,
no tiñas este último estertor
de rosa, firma ya la despedida.

En jaque mate acaba esta partida
la muerte no me llena de temor,
me guardo en la memoria cada olor,
me guardo cada escena compartida.

Adiós dirás y no será mentira,
y yo me quemaré en la cruenta pira
de no saber qué hacer, ni a dónde ir.

Adiós dirás y todo estará dicho,
y volveré a caer en tu capricho
hasta saber si me has vuelto a mentir.

lunes, 18 de julio de 2011

EL ladrón de ilusiones

Puedes llevarte mi pan, mi pasado,
las hojas tristes de un triste eufemismo,
cada argumento de aquel silogismo,
este bolsillo de fondo horadado.

Puedes quitarme mis sombras de ahorcado,
el cuerpo inane del burdo egoísmo,
cada oración que me acerca al abismo,
todo el rencor que ya he acumulado.

Puedes robarme la vida y la muerte,
puedes llevarte mis versos escritos,
puedes quitarme del pecho la guinda.

Puedes, te dejo, mi lágrima inerte,
mi rabia estéril que va dando gritos,
pero jamás lograrás que me rinda

Puedes robar

Puedes llevarte mi peso en deseos,
puedes llevarte los besos que debo,
ciérrame el grifo del agua que bebo,
roba mi fe, no creeré lo que creo.

Puedes robar mi niñez, los tebeos,
arráncale el cuatro a las hojas del trébol,
Puedes usar mi razón como cebo
puedes llevarte los libros que leo.

Puedes negarme el edén y el averno,
Puedes sembrar de dolór mi jardín,
puedes robarle mis horas al día.

Puedes hacer del verano un infierno,
Puedes secarme la sed con serrín,
pero jamás borrarás mi alegría.

Jamás

Puedes sisarme mi lápiz usado,
Puedes quitarme mis plumas de cuervo,
Puedes robarme y hacerme tu siervo,
Puedes limpiarme el bolsillo del lado.

Pero no puedes llevarte mi enfado,
nunca podrás usurparme mi verbo,
ni despojarme de todo mi acervo,
no me hurtarás lo que he imaginado.

Por mucho hueco que haya en tu red
nunca podrás afanarte mi sed,
puedes quitarme mi vieja camisa.

Puedes llevarte mi voz más barroca,
puedes borrarme los labios, la boca,
pero jamás borrarás mi sonrisa.